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El valor bibliográfico de este juicio radica en que presenta por primera vez un seguimiento cronológico de la documentación sobre el orden del régimen administrativo de bienes, remisiones y aprovisionamientos en los primeros años de la Colonia, información que se sirvió en mucho de las Cartas de relación.
Obra monumental donde la erudición y el afán didáctico logran un equilibrio ejemplar. Hernán Cortés es la evaluación más ponderada y vasta que escritor mexicano alguno haya escrito sobre la polémica persona del conquistador.
by Beatriz Barba Ahuatzin, Alejandro Mayagoitia, Arturo R. Lobato, Fernando Muñoz Altea, Salvador Cárdenas Gutiérrez, María Estela Muñoz Espinosa , Alejandro Alí Cruz Muñoz, Gonzalo Obregón, Enrique Tovar Esquivel , América Malbrán Porto, Adriana Garza Luna, Fermín Alí Cruz Muñoz, Luis Arturo Sánchez Domínguez, Beatriz Barba Ahuatzin, José de Jesús Alberto Cravioto Rubí, Naoli Victoria Lona
2019 · Instituto Nacional de Antropología e Historia
Este libro analiza, estudia y explica el significado de imágenes y figuras de los escudos los estados de la República Mexicana y su historia, los significados de dos altorrelieves —el del templo de San Hipólito y el de la Catedral de Monterrey—, y el uso de los símbolos patrios en viñetas publicitarias.
by José Antonio Calderón Quijano
1987 · Editorial CSIC - CSIC Press
by José María Vallejo García-Hevia
2008 · Marcial Pons Historia
La conquista castellana de las Indias no fue esencialmente militar, sino, ante todo, jurídica e institucional, además de religiosa por evangeliza-dora. Al Nuevo Mundo, extraeuropeo, la Monarquía Universal Hispánica trasplantó el Derecho castellano, de honda raíz romana, en tanto que antiguo ius commune, de factura medieval y canónica. Y, con el Derecho, la publicidad, la controversia y la dispari-dad de opiniones a él inherentes. E inseparable-mente unida, la burocracia, papelista y documentadora, del primer Estado Moderno. Por eso, el conquistador español, aunque particular en su empresa material y económica, fue un oficial público, del rey, en su actuación política, su desempeño gubernativo y su ejercicio judicial. Y, como tal, sometido a la fiscalización de sus actos, por responsabilidades habidas en el cumplimiento de las obligaciones de su cargo, al término del mismo, por medio del Juicio de Residencia. Como el que Pedro de Alvarado, conquistador de Guatemala, hubo de afrontar, desde 1536, hasta su muerte, en 1541. De su eficacia, y de la vulnerabilidad tipológica del conquistador español, habla el que Alvarado no dudase en huir de él, precipitadamente, en agosto de 1536. Entre los centenares de documentos de un Juicio de Residencia, el lector descubrirá, no sólo las voces, en primera persona del plural, de toda una pléyade de conquistadores menores, compañeros indispensables de Hernán Cortés o de Pedro de Alvarado, sino también el testimonio de su imagen histórica, jurídicamente auténtica, en tanto que considerada verdadera. Los españoles hallaron el mejor cauce de expresión, en el Derecho, para sus críticas, persona-les y oficiales, e incluso para alguna autocrítica, desveladora de violencias que han teñido de negro la leyenda del conquistador hispano. Los indios carecen de voz procesal, sin embargo, su visión de los hechos logra aflorar, por alusión o por tercería, en medio de precisas actas judiciales Unos documentos, en fin, por los que desfila la realidad.
by Vallejo García-Hevia, José María
2008 · Marcial Pons Ediciones de Historia
La conquista castellana de las Indias no fue esencialmente militar, sino, ante todo, jurídica e institucional, además de religiosa por evangeliza-dora. Al Nuevo Mundo, extraeuropeo, la Monarquía Universal Hispánica trasplantó el Derecho castellano, de honda raíz romana, en tanto que antiguo ius commune, de factura medieval y canónica. Y, con el Derecho, la publicidad, la controversia y la dispari-dad de opiniones a él inherentes. E inseparable-mente unida, la burocracia, papelista y documentadora, del primer Estado Moderno. Por eso, el conquistador español, aunque particular en su empresa material y económica, fue un oficial público, del rey, en su actuación política, su desempeño gubernativo y su ejercicio judicial. Y, como tal, sometido a la fiscalización de sus actos, por responsabilidades habidas en el cumplimiento de las obligaciones de su cargo, al término del mismo, por medio del Juicio de Residencia. Como el que Pedro de Alvarado, conquistador de Guatemala, hubo de afrontar, desde 1536, hasta su muerte, en 1541. De su eficacia, y de la vulnerabilidad tipológica del conquistador español, habla el que Alvarado no dudase en huir de él, precipitadamente, en agosto de 1536. Entre los centenares de documentos de un Juicio de Residencia, el lector descubrirá, no sólo las voces, en primera persona del plural, de toda una pléyade de conquistadores menores, compañeros indispensables de Hernán Cortés o de Pedro de Alvarado, sino también el testimonio de su imagen histórica, jurídicamente auténtica, en tanto que considerada verdadera. Los españoles hallaron el mejor cauce de expresión, en el Derecho, para sus críticas, persona-les y oficiales, e incluso para alguna autocrítica, desveladora de violencias que han teñido de negro la leyenda del conquistador hispano. Los indios carecen de voz procesal, sin embargo, su visión de los hechos logra aflorar, por alusión o por tercería, en medio de precisas actas judiciales Unos documentos, en fin, por los que desfila la realidad Otros libros de Vallejo García-Hevia, José María
by José María Vallejo García-Hevia
2015 · Boletín Oficial del Estado
El autor realiza una recopilación de trabajos publicados en distintas fuentes, especialmente en el Anuario de Historia del Derecho Español y en las Actas y Estudios de congresos organizados por el Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano. Los trece capítulos que integran la obra configuran dos tomos. En el primero, el autor efectúa el análisis de la evolución histórica de la Real Audiencia en Indias, y toma como modelo para ello la Real Audiencia de los Confines o de Guatemala y Nicaragua, la cual es expuesta en su evolución desde el siglo XVI hasta el XIX: sus sedes, cambios en la extensión territorial y presidentes. El primer presidente fue Alonso Maldonado entre 1544 y 1548, con una actuación polémica. Finalmente, se hace mención de concretos procedimientos criminales seguidos contra relevantes personalidades, como Vasco Núñez de Balboa. En cuanto a los seis capítulos del tomo II, exponen la evolución de la Santa Inquisición en los dos Virreinatos de Perú y Nueva España. Hasta 1569 opera la Inquisición episcopal u ordinaria hasta que, a partir de ese año, se constituyen los Tribunales de la Santa Inquisición en los Virreinatos, con lo que operan los Comisarios y Fiscales del Santo Oficio en el territorio de obispados y arzobispados. A continuación se centra en el sistema de comunicaciones entre España e Indias: bajo la Casa de Austria opera la institución del «Correo Mayor de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, descubiertas y por descubrir», junto con los «navíos de aviso» a partir de 1561: dos flotas de Indias que realizaban un viaje anual. Bajo los Borbones, entre 1764-1802, operan los «Correos Marítimos a Indias»: un sistema de fragatas capaces de transportar mensualmente hasta 200 toneladas de correo y mercancías, desde La Coruña hasta La Habana. En el siglo XIX predominan los concesionarios privados: así, entre 1861 y 1898, la empresa naviera del marqués de Comillas. Este tomo II se cierra con la intervención de Pedro Rodríguez de Campomanes en el devenir de la Real Compañía de Filipinas entre 1790 y 1797, y sus aportaciones doctrinales y de mejora de la gestión. ISBN (Obra completa): 978-84-340-2173-0